Compactos - 202: El sobrino de Wittgenstein
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Thomas Bernhard, durante una estancia en un sanatorio, profundizó su amistad con Paul Wittgenstein, hombre original, pintoresco y patético, un verdadero personaje de novela. En cuanto a su tío Ludwig, el mítico filósofo en cuya vida o leyenda se inspiraba Corrección, sólo aparece aquí como en hueco, como una ausencia muy marcada. Se ha dicho que mientras Ludwig llevó su filosofía al papel y no su locura, Paul era un loco porque reprimió su filosofía y no la publicó, exhibiendo sólo su locura. Un libro con fuerte acento "autobiográfico" en el que el autor nos confía una vez más, y cada vez mejor, cosas triviales y profundas, y divertidas hasta saltarse las lágrimas, sobre la vida, el arte, los premios literarios, los cafés vieneses, la vida en el campo, las carreras de automóviles, la enfermedad y la muerte, en uno de esos soliloquios alucinados, repetitivos y despiadados de los que posee el secreto. En esta furiosa revelación que se inflige y nos inflige, ese terrible narrador, decididamente incómodo, nos habla también por primera vez de la amistad. Lo hace admirablemente y, por utilizar una de sus expresiones, sin el menor miramiento, y eso hace mucho daño.
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Compactos - 202: El sobrino de Wittgenstein, Thomas Bernhard, Miguel Sáenz
- Sprache
- Erscheinungsdatum
- 1999
- Einband
- (Paperback),
- Buchzustand
- Gebraucht - Gut
- Preis
- € 6,49
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- Titel
- Compactos - 202: El sobrino de Wittgenstein
- Autor*innen
- Thomas Bernhard, Miguel Sáenz
- Verlag
- Anagrama
- Erscheinungsdatum
- 1999
- Einband
- Paperback
- Seitenzahl
- 144
- ISBN10
- 8433966332
- ISBN13
- 9788433966339
- Reihe
- Kategorien
- Schlagwörter
- Historisches Thema, Philosophisches Thema, Deutsche Literatur, 20. Jahrhundert, Österreichische Literatur
- Erstveröffentlichung
- 1982
- Originaltitel
- Wittgensteins Neffe
- Bewertung
- 4,1 von 5 Sternen
- Beschreibung
- Thomas Bernhard, durante una estancia en un sanatorio, profundizó su amistad con Paul Wittgenstein, hombre original, pintoresco y patético, un verdadero personaje de novela. En cuanto a su tío Ludwig, el mítico filósofo en cuya vida o leyenda se inspiraba Corrección, sólo aparece aquí como en hueco, como una ausencia muy marcada. Se ha dicho que mientras Ludwig llevó su filosofía al papel y no su locura, Paul era un loco porque reprimió su filosofía y no la publicó, exhibiendo sólo su locura. Un libro con fuerte acento "autobiográfico" en el que el autor nos confía una vez más, y cada vez mejor, cosas triviales y profundas, y divertidas hasta saltarse las lágrimas, sobre la vida, el arte, los premios literarios, los cafés vieneses, la vida en el campo, las carreras de automóviles, la enfermedad y la muerte, en uno de esos soliloquios alucinados, repetitivos y despiadados de los que posee el secreto. En esta furiosa revelación que se inflige y nos inflige, ese terrible narrador, decididamente incómodo, nos habla también por primera vez de la amistad. Lo hace admirablemente y, por utilizar una de sus expresiones, sin el menor miramiento, y eso hace mucho daño.




